Caamaño subraya el papel de la la función notarial como símbolo de confianza y certeza en la entrega de despachos a los nuevos notarios
De izquierda a derecha, Juan Manuel García Collantes, presidente del tribunal calificador del Colegio Notarial de Madrid; María Ángeles Alcalá, directora general de los Registros y del Notariado; Javier Guerrero, presidente del Consejo General del Notariado; Francisco Caamaño, ministro de Justicia, Purificación Morandeira, subscretaria del ministerio; Carlos Fernández de Simón, vicepresidente del Notariado y Francisco Ordóñez, vocal del tribunal calificador del Colegio Notarial de Galicia.
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ensalzó ayer, durante el acto de entrega oficial de los despachos a los notarios de la última promoción, la función notarial como “símbolo de confianza y certeza”, un objetivo ineludible para el que se necesita “creer en la predictibilidad y previsibilidad de los actos” que se consuman en escritura pública. La seguridad jurídica -declaró Caamaño dirigiéndose a los nuevos integrantes del colectivo notarial- “un principio que asumís” al recibir esta titulación “representa una responsabilidad esencial en el desarrollo del sistema de Derecho español”. El presidente del Consejo General del Notariado, Javier Guerrero, también se refirió al “indispensable control de legalidad” que debe regir el ejercicio profesional de notario para consignar “las relaciones jurídicas ciertas y fiables” y que requerirán “los ciudadanos que acudan a buscar vuestro asesoramiento y ministerio”.
El titular de Justicia, Francisco Caamaño, inauguró el acto dando la bienvenida a los asistentes al acto de entrega de despachos oficiales, celebrado en Madrid, antes de dar la palabra al presidente del Consejo General del Notariado. Javier Guerrero destacó el “acontecimiento festivo y tremendamente emotivo para todos” de la acreditación de nuevos notarios y agradeció la asistencia de la plana mayor del Ministerio de Justicia. Entre los altos cargos ministeriales se encontraban la subsecretaria del departamento, Purificación Morandeira, y la directora general de los Registros y del Notariado (DGRN), María Ángeles Alcalá, que participaron, junto al vicepresidente del Notariado, Carlos Fernández de Simón, y los notarios José Manuel García Collantes y Francisco Ordóñez -representantes de los tribunales calificadores de Madrid y Galicia- en el acto de entrega de despachos a la última promoción de notarios.
Javier Guerrero trasladó su enhorabuena a los nuevos notarios, a quienes felicitó expresamente el “esfuerzo, la constancia y la dedicación” que resultan “imprescindibles para llegar a este momento”. Unas palabras que hizo extensibles a sus familias y allegados. El presidente del Consejo recordó las jornadas de nuevos notarios celebradas en Santiago, “cuando todavía estabais a la espera de destino” y anticipó el último y emotivo acto de acceso a la profesión, el de la “solemne toma de posesión en vuestros respectivos colegios notariales”. Acto seguido, Guerrero hizo hincapié en el “importante legado” que asumen “de las generaciones que os preceden”, precisamente en un año emblemático como el actual, en el que se está conmemorando el 150 Aniversario de la Ley del Notariado. En este punto, recordó la figura de Juan Vallet de Goytisolo, recientemente fallecido, antes de instar a los nuevos notarios a que sean capaces de concretar con su ejercicio diario “unos vínculos aún mas fuertes si cabe con quienes vengan detrás de vosotros”.
El presidente del Notariado destacó dos principios rectores que deben presidir su labor profesional. De un lado, la excelencia científica, que “habéis demostrado con la superación de las oposiciones” y el arraigo, un desafío que obliga a “encardinar vuestras actuaciones con las demandas de efectividad que la sociedad a la que vais destinados os van a requerir”. Guerrero también recordó unas palabras de Juan Bolás, expresidente del Consejo, a quien -dijo- “le gusta resaltar dos tipos de comportamientos contrapuestos” entre los nuevos notarios. De un lado, el de quienes sienten que “una vez alcanzado el objetivo de la titulación notarial, creen que deben ser vitaliciamente indemnizados por la sociedad” y el de quienes, en cambio, “asumen su función con vocación de servicio en su quehacer diario”.
En este sentido, Guerrero mostró su “convicción” de que los integrantes de esta promoción se decantarán por “el segundo grupo” y les animó a “ejercer con satisfacción una función maravillosa” que exige “asesorar a quienes reclaman vuestro ministerio en los momentos más importantes de su vida”. Para ello -precisó Guerrero- resulta “indispensable” la aplicación constante del control de legalidad para formalizar “relaciones jurídicas ciertas y fiables”. La seguridad, la certeza y la legalidad suponen principios ineludibles de la labor notarial que “no pueden pagarse de ninguna manera”, enfatizó. Guerrero, finalmente, instó a los nuevos notarios a participar en las “tareas corporativas” que se les planteen y que deben suponer “una prioridad para todos nosotros”, con independencia de “las discrepancias y planteamientos contrapuestos” que puedan derivarse de éstas y que, en cualquier caso –apuntó- “siempre resultan legítimos”. En su opinión, “si así lo hacéis, vuestro futuro será brillante”.
Discurso del ministro de Justicia
Con posterioridad a las palabras del presidente del Notariado intervino de nuevo Francisco Caamaño, quien incidió en la “gran responsabilidad” del cargo de notario, no sólo por el “prestigio histórico de superar una oposición que está a la misma altura que la alta capacitación reconocida a la institución notarial española y que exige constancia, tesón y orden, sino por la aportación de seguridad jurídica que inserta en el sistema de Derecho”, que cuenta con el “auxilio de los notarios y la efectividad de la función de la fe pública”. A este respecto, el ministro sacó a colación el lema notarial Nihil Prius Fide (Nada antes que la fe) y el recordatorio a la ley rectora del Notariado, que data de 1862 y que, pese a sus 150 años de historia –afirmó- “mantiene inalterada su filosofía a pesar de sus reformas”.
Esta circunstancia -resaltó el ministro- revela que la profesión notarial “es símbolo de confianza y certeza”, principios que reclaman la creencia en “la predictibilidad y previsibilidad de las acciones” que se formalizan en la escritura pública notarial. Aun así -enfatizó el titular de Justicia a los nuevos notarios- “vuestro ejercicio profesional se verá sometido a retos de futuro”, a nuevas demandas sociales que “os obligarán a estar siempre a la vanguardia” y a no renunciar al “imperativo común” de todo funcionario adecuarse a los cambios jurídicos, económicos y de la sociedad. En este punto, mencionó la “fase decisiva de modernización” en la que está sumida la Justicia en España, que “trata de dar soluciones inéditas a problemas que parecían irresolubles durante décadas” y que, pese a las críticas a su escaso ritmo reformista, “estas transformaciones están dirigidas a superar las inercias del pasado”. Caamaño quiso resaltar que entre estos desafíos “está también la preservación de la seguridad jurídica preventiva que suministra el notario a la sociedad” y que se ha demostrado como una “respuesta eficaz a las demandas de los ciudadanos”.
Caamaño concluyó su alocución valorando el “esfuerzo duro que os ha traído hasta aquí”, incidiendo en el “alto reconocimiento de la función de notario”, destacando la “constancia” del periodo de preparación de las oposiciones y deseando a los nuevos notarios “mucho éxito profesional”.
Publicado en: diariojuridico.com

